En la decimoctava jornada, penúltima de la primera vuelta, el Villarreal estuvo a punto de cerrar la Liga cuando se puso con 1-2 en el minuto 18 y dominaba con criterio y clase al Real Madrid, que parecía sentir la presión de la goleada (0-4) de la víspera del Barcelona en casa del Deportivo de La Coruña.
Pero Ronaldo, que había igualado el gol inicial de Cani, acudió al rescate y equilibró de nuevo el marcador en el 45. En la segunda, anotó el tercero y dio el pase del cuarto al brasileño Ricardo Kaká.
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