Quizás en Miraflores, Los Olivos, en el histórico Jirón de La Unión, o en cualquier pollería de barrio tanto de Lima o a nivel nacional, no hay escenario predilecto para ser testigos del protagonismo de este magno manjar peruano. Y ahora nuestro producto de bandera ha traspasado las fronteras de nuestro país y se esta posesionando de las grandes ciudades, como New York, México, Miami, Brasil, España, etc.
A 60 años de su creación, el sabroso pollo a la brasa se ha convertido en un tesoro nacional y en un orgullo de nuestra gastronomía. Tanto es así que fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el INC.
Nuestro pollo a la brasa, es tan conocido como Machu Picchu, y sabe más sabroso y rico comerlo con las manos, sin usar el tenedor ni otro utensilio y siempre con algunas salsa en base a nuestros ajís, al huacatay y otras especies peruanas que le dan ese gustito especial adicional al pollo a la brasa. Y para acompañarlo no debe faltar nunca la deliciosa Inka Cola o la chicha morada. ¡Humm que rico!
Todo empezó hace seis décadas, cuando el dueño del restaurante La Granja Azul, Roger Schuler, tuvo la idea de ofrecer pollo en su restaurante. Fue Franz Ulrich, su socio, el encargado de crear un horno que cocine varios pollos a la ve fue por el año de 1947 cuando nació la idea del pollo a la brasa. Pero la idea original nació cuando el dueño del restaurante de la Granja Azul viera a una señora colocar en un tubo al pollo y ponerlo al carbón, dándole vueltas con la mano.
Los peruanos sabemos cómo celebrar, no importa donde estemos. Y solo hay una forma de homenajear al pollo a la brasa en su cumpleaños número 60: comiéndolo. Buen provecho.
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